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viernes, 5 de noviembre de 2010

BASILIO MARTÍN PATINO

Es para nosotros un placer, solo comparable al de retozar en una playa de arena blanca y límpida agua tropical, el dedicar nuestro siguiente ciclo a la ilustre figura de ese científico de la imagen, anarquista y amante del cine que es el nombrado en 2007 Doctor honoris causa, Basílio Martín Patino.


Breve biografía:

Basilio Martín Patino
nació el 29 de octubre de 1930 en Lumbrales (Salamanca). Sus padres, ambos profesores, eran de derechas y católicos y sus dos hermanos se dedicaron a la vida religiosa (su hermano José María, sacerdote, fue secretario del cardenal Tarancón y otra hermana es religiosa). Sin embargo, Basilio tomó un camino muy distinto, asumiendo posturas anarquistas que se verían reflejadas en su cine. Estudió en la Universidad de Salamanca, licenciándose en Filosofía y Letras, y posteriormente obtuvo el título de director-realizador por la Escuela Oficial de Cine de Madrid.

Antes de dedicarse al cine realizó estudios literarios y escribió Calle Toro, antes Generalísimo, libro que fue finalista del Premio Biblioteca Breve pero que el mismo autor no quiso publicar aunque se lo propusieron (por ejemplo el historiador Manuel Tuñón de Lara lo quiso publicar en París). En sus comienzos, Martín Patino fue uno de los pioneros de la publicidad en España, pero su carácter independiente le hizo dedicarse a sus propios proyectos, siendo en 1953 cuando se acercó verdaderamente al cine, creando el cineclub de la Universidad de Salamanca y publicando la revista Cinema Universitario.

En 1955 organizó en Salamanca las I Conversaciones sobre el Cine Español, conocidas como las Conversaciones de Salamanca, que habrían de tener gran resonancia en el futuro del cine del país. En el encuentro, cuyo cerebro fue Ricardo Muñoz Suay, se reunieron los mejores directores del cine español de la época.

Tras dirigir varios cortometrajes, se licencia en la Escuela Oficial de Cine en 1961 con la película Tarde de domingo. En 1963 realiza el cortometraje Torerillos, que le supondría sus primeros problemas con la censura (el censor le pidió que retirara el humo de un tren argumentando que "ensuciaba el paísaje de Castilla La Mancha ya de por sí feo"). Su gran éxito le llega tres años después con la película Nueve cartas a Berta (1966), que obtiene la Concha de Plata en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián; el encuentro con el público fue un éxito y la película estuvo en cartel, para asombro del propio Patino tras sus problemas con la censura, durante cien días.

A partir de ese momento, Patino realiza una carrera alejada de los circuitos comerciales, destacando por los documentales Canciones para después de una guerra (1971), su obra de más éxito junto con Nueve cartas a berta y en el que, mediante el uso de imágenes procedentes principalmente del NO-DO y canciones de la época ofrece un recorrido por la posguerra española; Queridísimos verdugos (1973), con entrevistas a varios verdugos de la época y a familiares de ajusticiados; y Caudillo (1974), sobre Franco. Estos dos últimos, como otras de sus obras, tuvieron que ser realizados de forma clandestina y sólo pudieron ser estrenados tras la muerte de Franco.

Dentro de su militancia anarcosindicalista, participa en la Fundación Cultural de la Confederación Nacional del Trabajo.

Su interés por la cinematografía de no ficción le lleva a explorar los territorios del falso documental, como el dedicado a la matanza de campesinos libertarios en Casas Viejas o La seducción del caos (1991), con Adolfo Marsillach. Destaca también su interés por las tecnologías audiovisuales, tanto las pioneras (posee una colección de zoótropos y linternas mágicas, instalada en la sede de la Filmoteca de Castilla y León) como las nuevas, lo que le lleva a investigar las posibilidades del vídeo desde su aparición, así como los recursos que la imagen en 3D, los videomuros o la edición informática pueden ofrecer al creador.

En 2007 recibió el título de Doctor honoris causa por la Universidad de Salamanca.

sábado, 16 de octubre de 2010

5ª DISTORSIÓN


SAN CLEMENTE (1982)

En el año 1978 se eleva al parlamento italiano el proyecto de la Ley 180, que dejaba fuera de vigencia la antigua ley de 1904. Esta ley establece lo siguiente: se prohíbe la internación de pacientes en hospitales psiquiátricos (por ende la construcción de manicomios es un sin sentido y se promueve la abolición de los ya constituidos); cada región italiana debe implementar un programa de salud que promueva la reinserción social; la construcción de una red de servicios de salud mental en cada región; la recuperación de los derechos civiles; la ruptura en el código italiano de la asociación de locura y peligrosidad y la abolición de las leyes de represión de internación psiquiátrica.

Poco antes de entrar en vigor esta ley, el cineasta francés Raymond Depardon filmó un documento de gran valor histórico y sociológico en el manicomio de San Clemente en Venecia. Equipado con una cámara de 16mm y una sonidista, Depardon deambula con su cámara entre los muros de cemento de San Clemente filmando el devenir de los pacientes que, abandonados a su suerte, viven en sus bucles y paranoias particulares. Realmente los pacientes parecen ser los únicos pobladores de la isla, apenas vemos a los doctores y cuidadores, y es que en San Clemente se palpa la dejadez y la angustia de un sistema mortecino, excluyente y casi penitenciario. No en vano, el documental se abre con una reunión entre doctores y familiares en la que estos critican abiertamente la displicencia del centro hacia los pacientes. Unos pacientes que no existen, que de alguna manera están fuera de este mundo. Destacar la escena en que un grupo de pacientes salen a pasear por las calles de Venecia en pleno carnaval y son fotografiados por un joven francés. Cuando el joven pregunta donde puede enviar las fotos, una de las pacientes solo sabe decir San Clemente, pero no sabe dirección, ni distrito, para ella solo es San Clemente y fuera de sus muros todo es desconocido y volátil.

Depardon demuestra ser un realizador de gran intuición, en sus documentales no hay artificios no diegeticos, no utiliza voz en off, ni siquiera se muestra frente a la cámara como otros documentalistas más egocéntricos. La presencia de Depardon se intuye gracias a las muestras de humanidad de los personajes que se acercan a la cámara voluntariamente y nunca coaccionados por la situación, pues el objetivo de Depardon parece flotar por el espacio, siempre discreto y expectante ante la realidad pura e irrepetible que solo se presenta un segundo ante nosotros. La cámara recoge y muestra, dar un sentido y contextualizar la información que se nos ofrece, es cosa nuestra.

Cerramos este ciclo sobre la locura en el cine con el que creo que es uno de los documentos más impresionantes jamás filmados sobre la locura, no solo mental, sino social e institucional. Un documento para reflexionar sobre los niveles globales de cordura y sobre la discriminación y reclusión de aquello que no entendemos y que nos es ajeno. Una guinda para un pastel que esperamos repetir, pues este viaje a través de los intrincados mecanismos psicológicos humanos es tan alocado y desconocido como nuestra propia existencia, y la resolución de estos enigmas tiene visos de durar mucho, mucho tiempo...

David Rodríguez Muñiz

Un cuento oriental relata la historia de un hombre que andaba enfrentándose con una serpiente. Un día que nuestro hombre dormía, la serpiente deslizándose por su boca entreabierta fue a colocarse en su estómago y desde allí se dedicó a dictar su voluntad a aquel desgraciado, que, de este modo, se convirtió en su esclavo. El hombre se encontraba a merced de la serpiente: no era dueño de sus actos hasta que, un buen día, el hombre volvió a sentirse libre: la serpiente se había marchado. Pero de repente se dio cuenta de que no sabía qué hacer con su libertad. Durante todo el tiempo en que la serpiente mantuvo sobre él un dominio absoluto, el hombre se acostumbró a someter por completo su voluntad, deseos e impulsos a la voluntad de la serpiente, y por ello había perdido la voluntad de desear, querer y actuar con autonomía. En vez de la libertad, sólo hallaba el vacío… pero con la partida de la serpiente perdió su nueva esencia, adquirida durante su cautividad, y solo fue necesario que aprendiera a reconquistar, poco a poco, el contenido precedente y humano de su vida."

"La analogía entre esta fábula y la condición institucional del enfermo mental es sorprendente: parece ilustrar en forma de parábola, la incorporación por parte del enfermo mental de un enemigo que le destruye con la misma arbitrariedad y la misma violencia que la serpiente de la fábula ejerce para subyugar y destruir al hombre. Pero nuestro encuentro con el enfermo mental nos ha demostrado, además, que en esta sociedad "todos somos esclavos de la serpiente", y que si no intentamos destruirla o vomitarla, llegará el momento en que nunca más podremos recuperar el sentido humano de nuestra vida.”

Marcelo Rodriguez Ceberio (Perceptivas Sistémicas)


Cartel:Esti Zumake



domingo, 25 de julio de 2010

Estrenamos... Océans (Océanos) (2009)

Información de interés:

Nacionalidad: Francia
Director: Jacques Perrin, Jacques Cluzaud
Reparto: Documental, Jacques Perrin, Lancelot Perrin

Sinopsis: Surcar los mares a 10 nudos cazando atunes, acompañar a los delfines en sus inverosímiles piruetas, nadar con el gran tiburón blanco, hombro, contra aleta... es como ser un pez más entre ellos. Después de la película "Le peuple migrateur", Jacques Perrin y Jacques Cluzaud nos transportan, gracias unas novísimas técnicas de rodaje, a lo má intrincado de los océanos para descubrir allí a unas criaturas marinas ignoradas y desconocidas. Océans se pregunta acerca de la impronta del hombre en la vida silvestre respondiendo por medio de emotivas imágenesl a la pregunta: “el Océano, ¿qué viene a ser el Océano?”. Con un presupuesto de más de 50 millones de euros, "Océanos" está publicitada como la mayor y más espectacular producción documental de la historia.

"Cuenta con extraordinarias imágenes, reproducidas con una claridad tal que con seguridad se convertirá en un modelo como documental de naturaleza" (Jay Weissberg: Variety)
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"Deslumbrante documental que opta por la poesía para dejarnos boquiabiertos en lugar de una narrativa convencional y de efectos especiales" (Deborah Young: The Hollywood Reporter)
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"Los creadores de esta declaración de amor al azulado planeta no se conforman con el habitual retrato preciosista. (...) se sumergen en la guerra a muerte por la vida (...) hermosa película (...) Puntuación: *** (sobre 5)." (Federico Marín Bellón: Diario ABC)

domingo, 20 de junio de 2010

JOAQUÍN JORDÁ Y MÁS ALLÁ DEL ESPEJO (2006)


Joaquín Jordá fue provocador, socarrón y extremadamente culto. Nació en Santa Coloma de Farners (Barcelona) en 1935. Estudió derecho en Madrid pero pronto se interesó por el cine y en 1952 viajó a París donde entró en contacto con la Cinematheque y con sus máximos exponentes (Rivette, Rohmer, Truffaut y Chabrol).

En 1958 ingresa en el Instituto de Investigaciones y Experiencias Cinematográficas, colabora en revistas como “Acento Cultural” o “Nuestro Cine” y se forja en el medio trabajando como script, ayudante de producción e incluso actor para directores como Carlos Durán y Pere Portabella. También conoce al teórico Jacinto Esteva, creador de la escuela de cine de Barcelona de la cual también eran miembros Gonzalo Suárez y Vicente Aranda.

Tras dirigir el cortometraje "El día de los muertos", censurado por el franquismo y codirigir junto a Julián Marcos el largometraje "Dante no es únicamente severo", se traslada a Italia para paliar una crisis económica y huir de la censura. Allí comienza a acercarse al documental y a mirar donde nadie quiere mirar, rodando algunos filmes de carácter combativo y militante como "Lenin Vivo" o "I tupamaros ci parlamo". De regreso a España, Jordá se dedica a la traducción literaria (Cuadernos de cine Anagrama) y a colaborar como guionista de Vicente Aranda en Films como “Cambio de sexo” o “El Lute”.

“Si no podemos hacer Victor Hugo, haremos Mallarmé.” J.J.

A partir de 1980, Joaquín Jordá se dedica plenamente al documental, dotando al género de una libertad y una mirada límpida como pocos lo habían conseguido hasta el momento en este país, salvo tal vez, Basilio Martín Patino. Entre sus obras destacan "Numax presenta" (sobre la huelga de los obreros de la fábrica Numax), "El encargo del cazador" (sobre los últimos días de Jacinto Esteva) y el film de ficción "Cuerpo en el bosque" (1996) con Rossy de Palma.

En 1998 Jordá sufre un infarto cerebral que le produce una considerable disminución de la percepción visual y por consiguiente un nivel de agnosia importante.

Agnosia: es la interrupción en la capacidad para reconocer estímulos previamente aprendidos o de aprender nuevos estímulos sin haber deficiencia en la alteración de la percepción, lenguaje o intelecto.

En 1999 filma en blanco y negro (puesto que había perdido la sensibilidad a los colores) el celebrado documental sobre la lobotomía "Monos como Becky" junto a Nuria Villazán.

No sería hasta 2004 cuando Jordá regrese al documental con "De niños" (sobre el barrio del Raval), "Veinte años no es nada" (donde retoma las huelgas de los trabajadores de Numax) y su última pieza, una suerte de aproximación a las agnosias y un canto a la fuerza de voluntad y a la inmensa capacidad de adaptación del ser humano ante las adversidades llamada "Más allá del espejo", un documental sincero, donde Jordá nos presenta a una serie de personas que padecen alguna disfunción perceptiva, tales como Agnosias y Alexias (perdida de la capacidad de leer), y nos plantea sin reparos la extrema fragilidad de la mente humana y las dificultades para sobrevivir en un mundo que no entiende como es debido este tipo de lesiones. "Más allá del espejo" supone el cierre a una de las obras mas sinceras, originales y corrosivas del cine de este país, así como un legado único para las generaciones venideras.

“La idea de morir no me asusta, solo me cabrea.” J.J.

Joaquín Jordá muere en 2006 a los 70 años de edad. A su funeral asisten sus amigos, intelectuales, sindicalistas y alumnos, pero ningún político, pues este irreverente, libre e insobornable hombre de cine, ha estado siempre al otro lado del tedio y la mezquindad, demostrando en cada una de sus obras y facetas de la vida, que la mirada al mundo circundante ha de ser limpia, libre de toda atadura y que los prejuicios conducen irremediablemente a un túnel sin salida.

“La historia del cine es la lucha del autor contra la industria.” J.J.


Recomendamos la biografía de Laia Manresa. Joaquín Jordà. La mirada lliure. Barcelona, Editorial Pòrtic, 2006.